jueves, 27 de agosto de 2015

Palmira


Una periodista de un diario español está preparando  un artículo sobre la destrucción del templo de Baalshamin en Palmira (Siria) a manos del ISIL. Ha pedido la opinión de varias personas que han trabajado en Siria, historiadores, arqueólogos y arquitectos. Entre las personas contactadas, la historiadora y arqueóloga franco-italiana Dra. Maria-Grazia Masetti-Rouault, directora de la misión arqueologica internacional del yacimiento neo-asirio de Tell Massaïhk a las orillas del río Eúfrates, cerca de la frontera con Iraq, clausurada a finales de 2010 a causa de la guerra civil. Creo que su opinión merece ser leída. Una opinión parecida ha sido cortada por la Televisión Francesa. Su texto será próximamente publicado parcial o totalmente por la prensa española. Se reproduce en este blog con su autorización.
Le agradecemos sus opiniones y el permiso concedido:

Gentile Signora, 
Sono spiacente di risponderle con ritardo: forse non ha più bisogno di me. Le invio comunque, nella forma più rapida, qualche idea, che emerge naturalmente dalla stupefazione, dall'orrore suscitato dai recenti avvenimenti, tanto in Siria che in Irak.
1. La condanna la più ferma, ma anche la più grande tristezza, davanti alla distruzione del tempio di Belshamin a Palmira sono ovvie, ma preferisco ripeterle. In effetti il tempio di Belshamin a Palmira, dal punto di vista della storia dell'arte, ma anche della civiltà, è un monumento particolare, perché rappresenta l'incontro tra la cultura del mondo siro- mesopotamico, - quella che è stata sviluppata dalle società "cuneiformi", assiro-babilonese, poi diventate "aramaiche", infine "siriache", sotto il controllo progressivo dell'impero persiano, poi ellenistico, poi partico - con la cultura del mondo "classico", ellenistico, romano, nel contesto della nascente società araba. Il tempio di Palmira, di struttura classica, - riconoscibile da tutti i turisti! - era decorato con rilievi e sculture che ancora si riferivano ai miti cosmogonici mesopotamici, riadattati certo al gusto locale. Questi rilievi sono stati smontati e studiati  dal momento della scoperta, ma la distruzione del tempio resta un dramma comunque simbolico, percepito in modo diverso.
2. Dico "simbolico" et "diverso, perché non so fino a che punto il terrorismo sia al corrente del valore specifico dei monumenti che distruggono, e del loro significato storico, per noi, come per i siriani. Penso che cio' che è attaccato e distrutto sia per loro, essenzialmente, un "oggetto" dell'attenzione (turistica?) dell'occidente, creato dalla ricerca, ma anche, di fatto, frutto del comportamento imperialistico europeo, che si è sempre felicitato di ritrovare in Oriente i segni della colonizzazione antica. Per i turisti, Palmira era una specie di Disneyland...Roma nel deserto! L'archeologia, e il movimento che ha creato, il gusto "orientalistico" che ha fondato,  appare in questa prospettiva come una forma irrisoria di dominazione, e stabilisce dei criteri estetici, ma anche poi politici e sociali, di avanzamento, di sviluppo, alla luce di quali in effetti il mondo arabo appare come fondamentalmente "barbaro". I terroristi si comportano dunque come barbari : i conti tornano per tutti, c'é una logica nelle cose, inutile cercare più in là. Ci si indigna , e poi si ringrazia il cielo che da noi, invece...(salvo che..)
3. Detto questo, sia chiaro che non giustifico in nulla il comportamento dei terroristi, i loro crimini, che non hanno nulla di rivoluzionario. Se li detesto con tutte le mie forze,  sono più disposta a piangere, piuttosto che sulle pietre,  sulla gente che si fa massacrare da tutte le parti,- dal nostro collega, il prof. Khaled al Assad, il Direttore delle Antichità di Palmira , una figura splendida di intellettuale e di uomo di stato, ma anche a quanti muoiono tutti i giorni senza che i giornali ne parlino, o le televisioni si indignino. Come archeologa, so che le distruzioni fanno parte della storia di un monumento, di un sito, saranno studiate e faranno parte della loro evoluzione,e come i restauri! -  e in fondo c'é un sacco di documentazione archeologica e scientifica che permetterà alle ricerche di continuare, poi magari anche le ricostruzioni. Per i morti senza nome, senza parole, non resterà che il dolore della loro assenza, per madri, padri, mogli, mariti, amici. Conosco troppa gente in Siria per lamentarmi, come fanno tanti colleghi, su una montagna di macerie. Qualcuno magari un giorno la scaverà di nuovo, e si porrà molte domande, che varrebbe forse la pena di porsi oggi.
Non so se la mia rabbia le sarà di qualche utilità. Rimango a sua disposizione. 
Cordialement, 
Maria Grazia Masetti-Rouault

Directeur d'études, Chaire de Religions du monde syro-mésopotamien: archéologie et histoire
Ecole Pratique des Hautes Etudes, Section Sciences Religieuses, Sorbonne, Paris
UMR 8167 Orient et Méditerranée - Laboratoire Mondes Sémitiques, CNRS- Ivry sur Seine
Directeur de la Mission archéologique franco-syrienne à Tell Masaïkh (Syrie)
Directeur de la mission archéologique française à Qasr Shemamok - (Kurdistan, Irak)

martes, 25 de agosto de 2015

JOAN MIRÓ (1893-1983) Y EL ARTE SUMERIO












Fotos: Marc Marín, Taller Sert, Palma de Mallorca, agosto de 2015

La exposición From Ancient to Modern. Archaeology and Aesthetics, organizada por Jennifer Y. Chi, Marc Marín y Tocho, que el Institute for the Study of Ancient World (ISAW) de Nueva York presentó entre febrero y junio de 2015 estaba dedicada a la recepción del "arte" sumerio, procedente de las grandes misiones arqueológicas norteamericanas y británicas de entre-guerras en el sur de Iraq -por el aquel entonces, una colonia británica- (Ur, Kish, valle de la Diyala), y que empezaba a exponerse como material etnológico en museos internacionales, por parte de artistas modernos, principalmente surrealistas, en busca de obras de arte "primeras" o "primitivas" que no se limitaran al ya conocido "arte" africano y oceánico, como fuente de inspiración y expresión de un arte "puro", y cómo el interés de los artistas (pintores, escultores, escritores, como Giacometti, Moore, Bataille, Frankfort, etc.), y las obras que crearon a partir de la contemplación de estatuas sumerias, determinaron la suerte de la creación sumeria, desde entonces entronizada en el mundo del arte y considerada como el origen del arte (occidental). Este interés prosiguió gracias a artistas expresionistas abstractos como Wilhem de Kooning, Devid Smith y el poeta Charles Olson en los años cincuenta.

Desconocíamos que Joan Miró, a finales de los cincuenta, también estudió la estatuaria mesopotámica (como la Dama de Warka, orantes sumerios, y estatuillas siro-mesopotámicas de principios del segundo milenio) y utilizó esas formas para la creación de dibujos y de esculturas femeninas (marcadas también por el arte de Picasso de finales de los años veinte), tal como ha apreciado Marc Marín en una reciente visita al estudio de Miró (obra del arquitecto José-Luis Sert), en Palma de Mallorca.
Esta relación deberá ser estudiada.

lunes, 24 de agosto de 2015

Vaticano

Anibal ya no asediaba Roma, pero el ejército cartaginés estaba asentado en Capua, al sur de Roma y, en cualquier momento podía volver a atacar la ciudad. Roma seguía amenazada.
Los sibila, que profetizaba en el santuario de Apolo en Cumas, muy cerca de donde se encontraba el ejército de Anibal, había pronosticado que Roma solo se salvaría si una piedra negra, que se hallaba en Oriente, y que era la manifestación de la Gran diosa-madre, era traída en procesión a la capital romana. Corría el año 205 aC, cuando un barco, cargado con el monolito negro, ascendía a través del río Tíber, desde el puerto de Ostia, hacia el corazón de Roma, acompañado de los servidores de la Gran diosa, llamada Cibeles, que, en trance, anunciaban una nueva era.

Cibeles era una antigua diosa de las montañas de Anatolia. Dominaba el mundo salvaje. Avanzaba sobre un carro tirado por leones. Una corona en forma de muralla la identificaba como protectora de los núcleos urbanos. La acompañaba su amante, el joven pastor Atis que, como símbolo de su entrega completa a la diosa, se había castrado, ofreciendo a la madre tierra su órgano generativo, y los sacerdotes que también hacían el sacrificio de sus partes pudendas en honor de la diosa. La sangre que vertían no era en vano. La tierra, fertilizada por la sangre, así como por la que manaba de los toros sacrificados y emasculados, reverdecía al paso de la diosa.

Se le dedicaron templos no solo en Roma sino, siglos más tarde, por todo el Imperio Romano. Filósofos neoplatónicos tardíos, hacia los siglos cuarto y quinto después de Cristo, consideraban que la diosa era el mundo, Atis, su esposo y su hijo a la vez, que con su sacrificio devolvía la vida a la tierra, el dios supremo. El sacrificio impedía que los entes y seres  de la tierra se desperdigaran en la generación mundana, material y  retornaran así a lo alto, libres de la tentación de la carne. Gracias a Atis y a Cibeles, el mundo estaba dominado por la luz y las ideas.
Los sacrificios en honor de Cibeles acontecían en diciembre o en marzo. El sacrificio pascual permitía la regeneración del universo. Cibeles era una diosa maternal, que había aceptado unirse a un simple pastor, el buen pastor, al que cuidaba como a un hijo, hijo que había venido a la tierra para sacrificarse en beneficio de los hombres perdidos en la materia, de la que los libraba con su entrega con la bendición de su madre que asumía dolorosamente perder a su hijo para rescatar a los humanos. Cibeles era una virgen dolorosa como se la describía en Roma.
El mayor templo de Cibeles, donde la diosa vaticinaba sobre los asuntos de los hombres y les aconsejaba, se hallaba en un monte en la periferia de Roma: el monte Vaticano.
Tras el emperador Constantino, dos templos dedicados a dioses salvadores, aconsejados por sus madres, se ubicaron en este monte sagrado. Solo uno quedaría, asumiendo las funciones y el sentido de ambos, asegurando así su enraizamiento.

sábado, 22 de agosto de 2015

Jardines mesopotámicos

Se sabe hoy que Babilonia nunca tuvo jardines colgantes. Pero éstos no fueron extraños a la cultura mesopotámica. Las ciudades orientales que dispusieron de aquéllos estuvieron en Asiria (en el norte de Mesopotamia), como Nínive -trágicamente conocida hoy.
Puede sorprender la presencia de la naturaleza dentro de la ciudad del Próximo Oriente Antiguo. En el imaginario mesopotámico, la naturaleza virgen o primigenia debía ser completada, acotada, controlada. El Paraíso mesopotámico no correspondía a un espacio edénico sino a una ciudad o a un territorio urbanizado, dotado de vías y de canales. La ciudad se oponía a la naturaleza, pero por razones distintas a las actuales. La naturaleza debía ser "domesticada", y la ciudad era el resultado de una poderosa y decidida intervención en la naturaleza para reducirla. Las ciudades, como cantaba el rey de Uruk Gilgamesh eran la manifestación del control humano -siempre por indicación o autorización divina- de la naturaleza, a la que ya el dios Enki, dios de la arquitectura, tuvo que doblegar a poco de la creación del mundo. La naturaleza era el espacio e los monstruos y los males.
Los jardines "colgantes", por el contrario, introducían la naturaleza en la ciudad, lo que conllevaba que el desorden penetraba en la ordenación del espacio que la ciudad conseguía, al mismo tiempo que lo amenazaba. Dada la urbanización del territorio emprendida por los reyes asirios y neo-asirios durante unos novecientos años desde la primera mitad del segundo milenio, y la extensa red de ciudades fundadas ex-nuovo, no siempre atendiendo a una explícita orden divina, cuesta entender la aceptación del orden natural -controlado, ciertamente en forma de jardines plantados- en la trama urbana. Las ciudades manifestaban un orden estricto. Aunque se adaptaban a la geografía, se sustentaban sobre una trama "hipodámica", estaban rodeadas de murallas y se dividían claramente entre una ciudad baja profana y una parte alta aislada, un "acrópolis" donde se ubicaban palacios y templos sobre un juego de extensas terrazas. El modelo, pese a variantes e influencias locales, solía ser claro.
La existencia de jardines, sostiene la profesora francesa Masetti-Rouault, podría tener una poderosa razón. Respondía a un plan y a una ideología claros. Los jardines no negaban la oposición entre ciudad y naturaleza. Por el contrario, la exacerbaban. Pero, permitiendo que la naturaleza se instalase dentro del recinto urbano, los reyes asirios manifestaban que no la temían, lo que era una manifestación de su poder sobre las fuerzas  que traían el desorden. La naturaleza estaba enteramente sometida. Ya no constituía ningún peligro. Como los pueblos dominados por Asiria, la naturaleza inclinaba la cabeza y reducida a la forma de un acotado jardín se le autorizaba a refugiarse en la urbe. Los reyes demostraban así su omnipotencia, y que los dioses confiaban en su poder. Los jardines no "naturalizaban" la ciudad sino que mostraban que la naturaleza solo podía existir en tanto que naturaleza domesticada.    

viernes, 21 de agosto de 2015

La Biblia del Prado. La historia sagrada en el arte (Ciclo anual de conferencias. Auditorio del Museo del Prado, Madrid. Octubre 2015-Marzo 2016)

La Biblia del Prado

La historia sagrada en el arte


CONVOCATORIA PRESENCIAL
2015-2016

El Antiguo Testamento ha sido fuente de inspiración, reflexión y re-interpretación a lo largo de los siglos, convirtiéndose en una de las claves fundamentales para comprender el devenir de los tiempos y nuestro mundo y arte actuales. 

Rompiendo todos los límites geográficos, históricos y culturales, pocos textos han tenido tanta influencia en las más diversas disciplinas: cine, arquitectura, literatura o música, entre otras. 

Le proponemos profundizar en el apasionante relato del Antiguo Testamento.


› Programa

Octubre
Día 13
Francisco Calvo SerrallerCatedrático de Historia del Arte, Universidad Complutense
Panóptico de mujeres bíblicas

Día 20
Jesús María González de ZárateCatedrático de Historia del Arte, Universidad del País Vasco
El Génesis y la mitología: alegorías e historias como sucesos convergentes

Día 27
Pedro AzaraProfesor de Estética, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona
Cuando el Paraíso no era ningún paraíso (o el Edén en Mesopotamia)






Noviembre
Día 3
Gonzalo M. BorrásCatedrático emérito de Historia del Arte, Universidad de Zaragoza
Adán y Eva

Día 10
Félix de AzúaEscritor
El sacrificio mudo (Abraham sacrifica a su hijo)




Día 17
Miguel Falomir
Director adjunto de Conservación e Investigación, Museo del PradoGénesis veneciano: de Adán a Noé




Día 24
Agustín Sánchez VidalCatedrático emérito de Historia del Arte, Universidad de Zaragoza
La Torre de Babel: el mito y sus metáforas






Diciembre
Día 1
Ramón AndrésEnsayista y músico
Un tiempo de cantar y un tiempo de callar. La música en los escritos bíblicos




Día 15
José Manuel Cruz ValdovinosCatedrático de Historia del Arte, Universidad Complutense
La fe del patriarca Abraham






Enero
Día 12
Jonathan Ruffer*Chairman, The Auckland Castle Trust
Las doce tribus de Israel




Día 19
Juan Ángel Vela del CampoEnsayista de temas musicales
El Antiguo Testamento y la ópera. “Nabucco” y otros ejemplos




Día 26
Alfonso Rodríguez y Gutiérrez de CeballosAcadémico numerario, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Experiencias sobre el Templo de Salomón






Febrero
Día 2
Luis Alberto de CuencaProfesor de Investigación, Consejo Superior de Investigaciones Científicas
La Biblia en el cine




Día 9
Victor I. StoichitaProfesseur ordinaire en histoire de l'art des temps modernes, Université de Fribourg
Susana y los viejos




Día 16
Rocío Sánchez AmeijeirasProfesora de Historia del Arte, Universidad de Santiago de Compostela
“Que me bese con el beso de su boca”: las interpretaciones visuales del Cantar de los Cantares




Día 23
Leticia Azcue BreaJefe de Conservación de Escultura y Artes Decorativas, Museo del Prado
Moisés: de las aguas al mármol






Marzo
Día 1
Isidro Bango TorvisoCatedrático de Historia del Arte, Universidad Autónoma de Madrid
Bajo el signo de vaticinios y oráculos: sibilas y profetas

Día 8
Víctor Nieto AlcaideCatedrático de Historia del Arte, Universidad Nacional de Educación a Distancia
Concordancias entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

Día 15
Luis Fernández-GalianoCatedrático de Proyectos, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
Jerusalén y Babilonia en el siglo XX





* Conferencia con traducción simultánea


El curso se imparte también en:

CAIXAFORUM BARCELONA

FUNDACIÓN BARRIÉ: La Coruña, Santiago de Compostela y Vigo

MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO



Para más información:;

http://www.amigosmuseoprado.org/ficha_actividad.cfm?idActividad=526&curso=1&historico=0&idCategoria=14

ROBBIE CORNELISSEN (1954): THE LABYRINTH RUNNER (2009)





Para ver el vídeo completa, vaya a esa dirección autorizada del Netherlands Media Art Institute para el cual fue creado:
http://catalogue.li-ma.nl/site-2013/?page=%2Fsite-2013%2Fart_play.php%3Fid%3D15709
El visionado es legal

La Fundación Villa Datris, en Isle-sur-Somme (Francia) presenta este verano la exposición Archi-Sculpture sobre maquetas de arquitectura la mayoría de artistas plásticos más que de arquitectos, u esculturas de arquitectos que se asemejan a maquetas, y que ofrecen un punto de vista sobre la arquitectura que se desmarca de los juicios más habituales -y del "maquetismo" al uso-, centrándose en nuevas formas en las que se acoge la vida, o en representaciones críticas de la arquitectura contemporánea, sin recurrir a tópicos como el fallido libro de Georges Perec, Espèces d´espaces.
Entre estas obras destaca la única animación, El corredor del laberinto, del artista (dibujante y animador) holandés Cornelissen.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La ciudad según la Biblia

La Biblia ofrece una imagen negativa de la ciudad. Es una afirmación común defendida también en este blog. Quizá deba ser matizada.
Es cierto que existen datos incuestionables. El primer criminal de la historia, el fratricida Caín, fundó y construyó la primera ciudad, y la imagen de Babilonia, las grandes capitales asirias, Sodoma y Gomorra, etc. No deja lugar a dudas: la ciudad es un espacio proscrito. El mismo Yahvé tardó en permitir la construcción de un templo. 

Esta imagen tan negativa contrasta con otros datos que sostienen que Yahvé levantó la bóveda del cielo soportada por lo que se puede interpretar como pilares. Es cierto que el mundo no era una ciudad pero sí se asemejaba a un templo y, por otra parte, fundó ocasionalmente ciudades. Por otra parte, el cielo acogía construcciones celestiales en las que las almas y la misma divinidad miraban. Recordemos que Yahvé ocupaba un trono (un objeto msnufacturado) sostenido por querubines y que aquél Lo representaba.

Sorprende más la relación que los teólogos establecieron pronto entre el Edén y el templo de Jerusalén. Ya Ezequiel consideraba que el templo en el futuro seria como el Edén (algunos textos cristianos "apócrifos" primitivos establecerían que el Edén era una iglesia). No solo el Edén se ubicaba en el monte Moriah donde se levantaría el templo que Salomón levantaría por orden divina, sino que Yahvé se edificó el Edén para si mismo ( cuyo usufructo concedió al adán que modeló), y cuyos elementos destacados, como los querubines que velaban la entrada, eran idénticos a los del templo, cuyas paredes interiores se ornaban con frescos con motivos de palmeras, propias del jardín del Edén (el Paraíso, un jardín recoleto, se ubicaba en la región de Edén o a veces se confundía con éste).
Existía una oposición entre el Edén y la ciudad. La primera fue fundada tras la expulsión de los primeros humanos de aquél. En el Edén no eran necesario muros ni techos puesto que no existían enemigos. La presencia de querubines y espadas flamígeras ante el acceso al Edén -cuya puerta fue entonces marcada- fue una consecuencia de la expulsión de Adán y Eva, para impedirles regresar. 
Pero Ezequiel (36: 34-35) sostuvo, en su visión escatológica que, al final de los tiempos, con la llegada (o el retorno, según los cristianos) del Mesías, el Edén, que se ubicaba en la tierra o en el cielo, al igual que el verdadero templo y que la ciudad ideal (la Jerusalén celestial), se restauraría y las ciudades, abandonadas y en ruinas, volverían a poblarse y las murallas volverían a levantarse. Las ciudades se convertirían de nuevo en lugares pletóricos de vida, espacios vitales, en los que la vida se acogería. Del mismo modo Isaías (65: 21-23) defendía que en la nueva Jerusalén, tras la restauración de los tiempos, los hombres se construirían sus propias moradas, creencia compartida por el tardío (s. V dC) Apocalipsis de 4 Ezra (8:52), según el cual los bienaventurados se construirían su propia ciudad. El propio Yahvé regresaría a su templo que es el Edén al final de los tiempos.

Podríamos entonces pensar que la ciudad y la caída están relacionadas, pero que la relación no es la que podríamos pensar. La ciudad aparece tras la caída, ciertamente, y no es defendible, pero este descrédito no se opone a la existencia de ciudades y construcciones ideales, en las que la divinidad incluso mora, que se materializan en la tierra y lucen cuando la condena de la caída es anulada. Para Marcos (14:48), la construcción del templo no es un hecho condenable, edific mar no es un castigo, siempre que no se trate de un trabajo manual. La ciudad y la arquitectura se piensan. Existen y deben existir solo como espacios soñados o visionaria. 
 La ciudad, entonces, libre de su asociación fatal, se erige como el lugar donde la vida prende. No hay vida (verdadera o eterna) sin ciudad -como no se da vida condenable (que no es vida) fuera de la ciudad terrenal cuando la caída aun impera-, sin ciudad soñada. Vivir es aspirar a una ciudad ideal (que, cuando dejemos de ser humanos, llegará).