jueves, 30 de junio de 2016

JEAN-MARIE STRAUB (1933): À PROPOS DE VENISE (GESCHICHTSUNTERRICHT, ACERCA DE VENECIA, 2014)



Una exposición en el Museo de Arte Moderno. Centro Pompidou de París, hoy, permite ver o revisar la obra -austera, pedante y fascinante-  de la pareja de cineastas y documentalistas (Straub trabaja con su esposa Danielle Huillet, aunque este documental -ensayo fílmico- es obra exclusivamente suya) para los que el cine, como un oráculo revelador, es imagen sustentada en la palabra.

RAFAEL MONEO (1937): IGLESIA DE IESU O JESÚS (SAN SEBASTIÁN, 2007-2011)










































Fotos: Tocho, Junio de 2016

Entre la ornamentación católica kitsch -propia de la catedral contemporánea de la Almudena en Madrid- y el estilo desnudado propio de una central térmica o un depósito de agua de hormigón, cuesta hallar una iglesia cristiana contemporánea que eleve la vista y la imaginación.

Si Rafael Moneo fracasó con la catedral de los Ángeles (EEUU), la iglesia de Jesús en San Sebastián (Donosti) posiblemente sea una de las más hermosas del siglo XXI.

Quizá la razón resida en que, pese a ser una iglesia católica, formalmente no lo sea. La planta en cruz -cruz que las trazas de bóveda acentúan- remite a un templo ortodoxo -aunque los bancos se disponen en un brazo lo que evoca una planta de cruz latina-, mientras que la falta de imágenes naturalistas y de colores -simbolizada por un gran retablo blanco detrás del altar, cuya imagen se repite en la fachada, y por la luz blanca que inunda el interior así como por una gran vidriera "abstracta" de alabastro- es propia de un templo protestante. La disposición de las lámparas -con una forma que recuerda la iconografía sufí-, finalmente, está inspirada en mezquitas otomanas -Rafael Moneo cita la influencia de la Mezquita azul de Estambul, una mezquita desmesurada y mediocre del siglo XVII, superada por la claridad y contundencia de la iglesia de Jesús.
El claustro -o lo que se asemeja a un claustro- es un patio ajardinado laico, o un jardín botánico, que quizá recuerde al edén, cuando, previo a la caída, los templos no eran necesarias.

Un edificio que juega sabiamente con referencias cruzadas que alimentan una forma poderosa y evocadora.

¿La mejor obra del arquitecto?  

miércoles, 29 de junio de 2016

LOUISE BOURGEOIS (1911-2010): MA MAISON (MI CASA, 1961)




Fotos: Tocho, junio de 2016

La excelente exposición Cells -Celdas y/o Células- de la escultora franco-norteamericana Louise Bourgeois, en el Museo Guggenheim de Bilbao, expone una obra poco conocida o quizá inédita, perteneciente al legado de la artista: una maqueta de yeso de una casa natal de unos 35 centímetros de alto.
Este refugio, emborronado pero vivo, se añade a un cierto número de obras -esculturas, dibujos, pinturas- en las que la artista manifiesta, desde los inicios, su visión contradictoria del hogar: refugio y celda, cuna y tumba, espacio protector y opresivo, que invita al aislamiento, al encuentro con uno mismo pero también a la soledad; espacio que invita a la unidad de sus miembros aunque también los confina entre paredes. Espacio de vida y de recogida, femenino y en manos del padre de familia 8que quizá nunca se halla presente en el hogar).
La puerta de la casa se asemeja a una boca abierta, que respira y aspira. Una boca desdentada, ligeramente ridícula si bien da paso a un espacio oscuro y sucio.

Excepcionalmente se autorizó fotografiar esta pieza.

lunes, 27 de junio de 2016

Arquitectura y filosofía (en Cicerón)

Quizá nos extrañe que Yahvé creara el universo con la palabra, llamando a las cosas y los enseres para que se presentaran, se hicieran visibles por vez primera, y, al mismo tiempo, según imágenes medievales, Él o su Hijo, delimitaran los cuerpos siderales con un compás, recibiendo el nombre de arquitecto.
Esta aparente paradoja quizá no lo fuere si pensamos en lo que la palabra arquitecto -de origen griego- significaba en Roma.
Arquitecto designaba, como hoy, un proyectista o un constructor, como ocurre en el tratado de Vitrubio. Es difícil saber qué operaciones englobaba el término arquitecto, pero desde luego se refería a la figura de una persona implicada, de un modo u otro, en trabajos de "proyectación", construcción o supervisión de una obra.
Sin embargo, el sustantivo arquitecto -architectus, en latín- y el verbo architector- se empleaban en otros contextos. Así, Cicerón (Fin., I, 32) empleó la palabra arquitecto para designar a un constructor. Pero éste no era un proyectista o un maestro de obras, sino un filósofo. Architectus se traduce más bien, en este caso, por autor. Según Cicerón, Epicuro concibió la vida como un arquitecto basada en la verdad y en un un placer bien trabado, ordenado, mesurado -concepción que Cicerón defendió primeramente antes de desvelar la otra cara.
En este apartado, architectus se puede traducir aun por arquitecto. Pero, en el mismo tratado (Fin.II, 52), architectari es un verbo adjetivado que se refiere a los placeres que la Sabiduría causa: placeres bien templados. Las nociones de mesura, contención, orden están presentes más que nunca, y se refieren a una construcción armoniosa, y ésta es obra de un arquitecto. Mas éste, en este caso, es una persona que actúa como un arquitecto: un filósofo que ordena el mundo u ofrece una imagen ordenada del mundo, que revela el orden secreto del universo que escapa a la comprensión o percepción humanas.
Arquitectura significa bien una construcción contenida y armoniosa, semejante al cosmos. Esta construcción se levanta con piedras pero también con palabras. ¿Quíen imita a quien? ¿El arquitecto al filósofo, o al revés? En verdad, ambos conciben y edifican mundos en los que se vive -o se sueña que se vive- bien, en contacto con el bien, protegido por muros y palabras consoladoras.
Hoy, más que nunca, necesarias.



sábado, 25 de junio de 2016

LA MAQUINÉ (JOAQUÍN CASANOVA & ELISA RAMOS): LA CASA FLOTANTE (2012-2016)



LA CASA FLOTANTE from LA MAQUINÉ on Vimeo.

Brillante espectáculo infantil sobre el Arca del diluvio.

Véase la página web de este espectáculo en este enlace.

Apocalipsis (desde la Gran Ciudad)

"... Entonces salió (...) una voz que decía: "Hecho está". Se produjeron relámpagos, fragor, truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra, un terremoto ten violento. La Gran Ciudad se abrió en tres partes, y las ciudades de las naciones se desplomaron; y Dios se acordó de la Gran Babilonia [la Gran Ciudad, la que reina sobre los reyes de la tierra -Ap, 17, 18] para darle la copa de vino del furor de su cólera. Entonces todas las islas huyeron y las montañas desaparecieron. Y un gran pedrisco, con piedras de casi un talento de peso, cayó del cielo sobre los hombres (...)

Y clamó (una) voz potente, diciendo: "Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites." 
Y oí otra voz del cielo, que decía: "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo,y Dios se ha acordado de sus maldades (...).  
En un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego (...) Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: "¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!"
Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías" (...)

 Y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: "¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?" (...) 


Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: "Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia la gran ciudad, y nunca más será hallada."

(Juan, Apocalipsis, 16, 17-21; 18, 2-5, 8-10, 15-16, 21)


Es reconfortante y esclarecedor -o deprimente- leer a los clásicos