jueves, 19 de enero de 2017

JOSEBA BARRAQUÉS (1992): ENTREVISTA SOBRE CERÁMICA Y ARQUITECTURA (REVISTA DIAGONAL, 42, 2017)


diagonal.42 - Relleu d’Arquer Persa (detall). Susa, actual Iran. Època aquemènida, regnat de Darios I, 522-486 aC. Musée du Louvre, Département des Antiquités Orientales, París, Foto: Musée du Louvre, Dist. RMN-Grand Palais / Raphaël Chipault


PEDRO AZARA. Hem de parlar

Decía André Leroi Gourhan que el mejor arqueólogo es, a pesar de todo, un vándalo que destruye su documento consultándolo. Hablamos con Pedro Azara sobre la arqueología, los mitos que la hacen cobrar vida, lo que de ella podemos aprender sobre nuestras necesidades invariantes, que esta necesaria destrucción revela. Es profesor del Departamento de Teoría e Historia de la Arquitectura de la ETSAB, ha escrito numerosas publicaciones (La reconstrucción del Edén: mito y arquitectura en Oriente; Cuando los arquitectos eran dioses) en las que se adivina su interés por las culturas de la antigüedad. Ha sido comisario de varias exposiciones sobre la temática, entre otras, Mediterráneo. Del mito a la razón, o la que se puede visitar estos días en el Museo del Diseño, De obra. Cerámica aplicada a la arquitectura. A propósito de ésta, nos recibe en el salón de su casa, donde conversamos rodeados de estantes repletos de libros.

¿Cómo empezó tu interés por la arqueología?
El mundo de la arqueología me ha interesado desde siempre. Siempre me hubiera gustado ser un arqueólogo que descubre tesoros. Pero mi trabajo en la arqueología es fruto de la casualidad. En un congreso que organizamos desde la escuela de arquitectura, el tema era “arquitecturas celestiales”. Y entonces Maria-Grazia Masetti, arqueóloga e historiadora de las religiones, que yo había conocido un poco en algún congreso en París, me pidió asistir al congreso de Barcelona. Cuando escuchó la ponencia que presenté, me dijo: “Tengo una misión arqueológica y me gustaría que asistieras”. Yo pensaba que lo decía en broma, y no me imaginaba ir. Pero,además, me dijo: “Yo lo que quiero es que estudies las condiciones de vida en el edificio, en el palacio que estamos descubriendo, que es algo que normalmente no se hace. Se estudian las estructuras, pero no se estudia la vida que se genera en estas estructuras. Y si puedes, por tanto, echar un vistazo”. Fuimos un pequeño grupo, y como fue bien el primer año, pidió regresar, hasta ahora.
¿Qué tipo de objetos son los que han llegado hasta nosotros y por qué?
Normalmente lo que se encuentra principalmente es cerámica. Es un tipo de objeto común en cualquier excavación arqueológica, independientemente de la cultura o el lugar. Otros elementos, como bronces, piedras, no siempre se encuentran, porque no siempre se han utilizado. Por otra parte, también se busca porque es lo que permite datar con mayor precisión un yacimiento. Y permite también, en función del estilo de la cerámica, ver si había intercambios o no. Más o menos se puede saber de dónde vienen estas piezas, qué estilos poseen, y entonces permite reflexionar sobre cómo es posible que en un yacimiento mesopotámico se encuentre cerámica egipcia. Porque podría demostrar que hay un intercambio entre Egipto y Mesopotamia, o podría significar que el arte egipcio fascinaba a los mesopotámicos, que es algo distinto. Porque incluso esta cerámica podría haber sido fabricada según un estilo egipcio en Mesopotamia. O también podría demostrar que artesanos de un sitio se han desplazado a otro.

miércoles, 18 de enero de 2017

BRUNO BOZZETTO (1938): GOD (2011)



Quizá el Dios de Bozzetto no ande descaminado...

FRANCESCO TRISTANO SCHLIMÉ (1981): J.S. BACH (1685-1750), GOLBERG CITY VARIATIONS (2017): VARIACIONES GOLBERG (1741) & IANNIS XENAKIS (1922-2001), COSMIC CITY (1964)






El músico y arquitecto griego Iannis Xenakis -quien trabajó un tiempo en el estudio de Le Corbusier para quien proyectó el Pabellón Phillips (edificio y contenido) en la Exposición Universal de Bruselas de 1958- editó, en 1964 un ensayo -originariamente no ilustrado- titulado Cosmic City: el texto proponía un nuevo concepto de ciudad, basada en la extrema densidad, la mezcla de funciones, y el acortamiento de distancias, contrariamente al urbanismo desmadejado que proponía, entre otros, el mismo Le Corbusier. Los volúmenes remitían ,o al mundo geométrico, sino al orgánico.

El pianista y compositor, clásico y contemporáneo, luxemburgués, residente en Barcelona, Francesco Tristano Schlimé, ha creado, con la ayuda de un arquitecto y un programador, un concierto-instalación, estrenado en la Fundación Paul Klee de Berna, -se está aún ajustando-, y que espera tocar y mostrar en una gira mundial.
Mediante un complejo programa informático, las notas de las Variaciones Golberg de Bach (que Tristano Schlimé ha grabado para el sello Deutsche Grammofon), construyen, en una gran pantalla, la ciudad cósmica de Xenakis. Según el músico, la asociación no es gratuita: las Variaciones Golberg son uno de los pilares de la pianística clásica occidental, y se componen, se edifican como una verdadera construcción, construcción que se traduce a su vez en una segunda construcción, esta vez arquitectónica, que un día un arquitecto que era músico ideó.
Se trata seguramente de uno de los mejores conciertos que se puedan escuchar y contemplar hoy.

lunes, 16 de enero de 2017

HENRY MOORE (1898-1986): PROMETEO (1950)











Una próxima exposición en la Fundación Henry Moore situada cerca de Londres, a final de año, sobre la influencia de las artes de la antigüedad sobre el artista -que sucede a una exposición en Nueva York en 2015 sobre la interpretación del arte sumerio por artistas modernos, y que se presentará ampliada en la Fundación Joan Miró de Barcelona a partir de octubre de este año- ha llevado a fijarse en obras de Moore que revisan distintos mitos, como lo muestra una exposición, Myths and Poetry, en una galería de Zurich, hoy.

Entre las obras expuestas destaca un portafolio de quince litografías de Moore, de 1950. dedicadas al dios griego Prometeo que moldeó a los humanos -según una versión romana- o los ayudó, enseñándoles distintas técnicas artísticas, a sobreponerse a las calamidades que Zeus les lanzó porque disponían del fuego con el que echar luz en la oscuridad del mundo ensombrecido por la furia divina, fuego que el propio Prometeo (nombre que significa El Previsor) les entregó.
Prometeo pagó caro su apoyo a los humanos en contra de la voluntad del padre de los dioses: fue encadenado a un risco y a tener el hígado roído anualmente por un ave rapaz.

Zeus se vengó cruelmente: entregó a los hombres una estatua animada resplandeciente, dotada de todas las gracias concedidas por Atenea: Pandora, la primera mujer, que portaba una vasija cerrada que contenía todos los males, salvo un bien: la esperanza. Los hombres aceptaron el regalo que Pandora (que significa Todos los dones) les tendía, abrieron el recipiente y, al vez la nube de males que se expandía, la taparon precipitadamente, impidiendo que la esperanza despuntase.

La figura de Prometeo, sin duda, resonaba especialmente tras la Segunda Guerra Mundial.
Quizá hoy vuelva a ser de actualidad.

domingo, 15 de enero de 2017

Talibanes, o la maté porque era mía

La respuesta de Frank Lloyd Wright a la queja de los propietarios de Wingspread, una vivienda individual de finales de los años treinta en el estado de Wisconsin, que presentaba una gotera en el comedor, es conocida: "Muevan la mesa".
No es la única respuesta petulante y seca de un arquitecto conocido ante una gotera -también le Corbusier era proclive a esas salidas de tono- ni la única vivienda que forma parte de la historia de la arquitectura moderna que ha recibido críticas: el hijo del poeta Tristan Tzara comentó, siendo adulto, que la casa que Adof Loos construyó para sus padres en parís era muy incómoda.
Esas críticas, ¿hubieran justificado el derribo de la casa?

Una casa es una posesión en la misma medida que la casa nos posee. Una casa es un "bien", hace -o debería hacer- el bien. Una casa es uno de los dos miembros de una relación. Ésta puede descarrilar a menos que cada uno corrija su comportamiento ante el otro. Una casa se puede modificar y adaptar.
Una casa es un organismo vivo. No en un ente inerte, no es un objeto. Nos pertenece -o puede pertenecernos-, pero eso no implica que su vida esté enteramente en nuestras manos ni que podamos hacer con ella lo que queramos. Tampoco ella puede condicionar enteramente nuestra vida. Cada parte debe poner de su parte. Una casa se adapta, se transforma, y transforma nuestra vida.

Como todo ente vivo, una casa muere. Llega el día que se derrumba, que ya no puede, ya no quiere seguir con vida. Su vida ha dejado de tener sentido. Nos sirvió y la servimos. Nunca podremos decir que ya no sirve, pero ella es "consciente" que ya no merece seguir de pie. Las casas caen o se dejan caer. Por muchos arreglos y restauraciones que llevemos a cabo, pese a todos los puntales que la puedan sostener, la casa se deja ir. Tuvo su tiempo.
La casa decide caer. Podemos ayudarla a apagarse cuando intuimos que ésta es su voluntad. Diversos signos, griegas, ruidos, quejidos anuncian el fin. Debemos prestarles atención.

Toda otra actuación atenta contra una vida, como si pudiéramos hacer con ella lo que nos place. Si la casa es una cosa también lo somos nosotros. La casa nos humaniza. Es un signo de cultura. Somos humanos porque tenemos o tuvimos una casa. Si la derribamos, una parte nuestra también desaparece.

¿Qué pensar del derribo de la casa Guzmán (1972) de Alejandro de la Sota a manos de unos nuevos propietarios? Solo tenía cuarenta y cinco años. Quizá pensaran que la casa era suya sin darse cuenta que ellos también formaban parte de ella, y que dicha casa organizaba una comunidad  y mantenía vivo su recuerdo.
Ninguna casa la sustituirá.
Las casas tienen memoria incluso -o sobre todo- cuando son derribadas.

Rebecca sigue viva.
  

THE 1975: PARIS (2016)



Sobre esta banda inglesa, véase su página web

RYAN GOSLING (1980) & EMMA STONE (1988): CITY OF STARS (2016-2017)