lunes, 29 de septiembre de 2014

RYAN ADAMS (1974): COME HOME (2011)




You built this house
You built it stone by stone
Hammer in your hand
You build this home

This house is strong
You raised it with your love
A shelter from the winds
From the cold and dark

And nobody has to cry to make it seem real
And nobody has to hide the way that they feel
If you stay right here tomorrow you'll be fine
I will be here for you standing by your side
So come home, come home

You built those walls
To hide your fears inside
We were younger then
It's safe now to come outside

We built this home
On this little piece of land
The sky above is dark
No rain comes in

Nobody has to cry to make it seem real
Nobody has to hide the way that they feel
If you stay right here tomorrow you'll be fine
I will be here for you standing by your side
So come home, come home

As the storm grows stronger, deeper, and wide
My faith's a winding river with no riverside
As the years grow longer I will be here by your side
Ashes to dust and stone by stone
Forever I will always be your love

Nobody has to cry to make it seem real
Nobody has to hide the way that they feel
If you stay right here tomorrow you'll be fine
I will be here for you standing by your side
So come home, come home, come home

FRANCIS ALYS (1959): REEL/UNREEL (2011-2012)




La última Documenta (Documenta 13) de Kassel -un certamen de arte contemporáneo que tiene lugar cada cinco años en esta ciudad alemana- se mostró también en Kabul, la capital de Afganistán.
Artistas afganos y extranjeros fueron invitados a realizar obras y exponerlas en esta ciudad.
El artista belga-mejicano Francis Alÿs, cuya obra, casi siempre fílmica, ofrece una mirada crítica sobre la ciudad, realizó el video Enrollar/Deshacer en colaboración con un arquitecto.
Por las calles de Kabul, ocupadas no hacía mucho por los talibanes, donde el cine y todas las artes musicales, de la imagen y teatrales estuvieron prohibidas, y donde archivos fotográficos y filmotecas fueron saqueados, unos niños, que suelen jugar al hula hula, hacen correr por las polvorientas y empinadas callejones de tierra de Kabul, bobinas o rollos de películas, no se sabe si destruidas o recuperadas. Las películas discurren por primera o por última vez. Se ven a la luz pública -pero nada se ve- tras años de encierro o destrucción. Siguen y marcan las calles, por las que serpentean (ante la indiferencia general, salvo la de los niños -que son el futuro de la ciudad, pero que carecen de memoria, o solo poseen la que los padres lees transmiten-, vías que estructuran -comunican y escinden- los barrios de la ciudad. Las filmaciones encierran la memoria de los afganos, su imaginario. Su discurrir suscita la alegría infantil. Antes de dar el salto.

Cómo componer títulos de artículos científicos y ponencias

http://www.yeray.com/generador/

Web esencial para todo profesor y estudioso serios.

Enviada por Marc Marín, que me ha cambiado la vida desde este envío

sábado, 27 de septiembre de 2014

Torrente en el Museu Nacional d´Art de Catalunya (MNAC)


Joan Vidal: Vallcarca a la llum de la luna (1907)


Aleix Clapés: Alegoría del Doctor Robert (1890-1902)

En un reciente seminario sobre museos en el último congreso del ICAANE en Basilea, dedicado a la presentación de las colecciones permanentes, el conservador del museo de Leyden comentó el problema con el que se había enfrentad a la hora de reordenarlas. El museo atesora piezas valiosas, pero no poseía un número suficiente de obras para poder componer una historia canónica coherente y continua. Decidió entonces que la exposición no estuviera dedicada a la historia del arte sino a la de propia colección. Mostraría cómo ésta se ha constituido.

El texto de presentación de la reordenación de la colección de arte moderno del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) de Barcelona enuncia un criterio parecido. Las salas estarán dedicadas a la manera cómo la colección se ha formado desde el siglo XIX, fruto de la historia social catalana, y reflejando el imaginario fantástico del nacionalismo.

La historia de formación la colección es más interesante que la de las propias obras. ¿Cuántos museos  pueden contar que descubrieron, abandonados en el desván, centenares de obras olvidadas que habían sido expuestas en el Pabellón de la República española en la Exposición Internacional de París de 1937, y se interesaron por ellas después de que el Ministerio de Cultura, que estaba preparando una muestra sobre dicho Pabellón, hubiera solicitado el préstamo de obras, hasta entonces nunca mostradas, como ocurrió en 1986, con gran enfado de la concejalía del ayuntamiento que consideraba que dichas obras no podían exhibirse por vez primera en Madrid?

La reestructuración de la colección traza la historia de las relaciones entre el artista, canónicamente presentado como un bohemio, atento a y marcado por la vida moderna, solitario e incomprendido, y la sociedad que lo explota y lo rechaza, a la que retrata críticamente. Los textos de cada ámbito son claros, concisos, agudos, apasionantes. Las obras los ilustran más o menos felizmente (no queda claro que un retrato de una mujer de Granada con un mantón de Manila revele la influencia del grabado arte japonés, como también cuesta algo ubicar el cuadro de Joan Vidal, Vallcarca en nit de lluna, de 1907, en el apartado dedicado a los Impresionismos, donde también tienen  cabida, paisajes, por otra parte atractivos, de Marià Pidelassera).

Las obras (de arte visual: pinturas, dibujos, grabados, carteles, fotografías y algunas filmaciones, y de artes decorativas: mobiliario, vidrio, cerámica y herrajes) son tratadas como ilustraciones de un discurso. La decisión es acertada, toda vez que pocas obras tienen entidad “artística”, mientras que sí pueden ser apreciadas como documentos.

Las salas de arte moderno del MNAC han dejado así de albergar obras de arte para acoger obras de etnología. Como si de un museo de las llamadas artes primitivas, o etnológico se tratara, las obras se exponen porque ilustran la convulsa vida social desde mediados del siglo XIX hasta la postguerra en los años cincuenta. Reflejan un mundo. No importa entonces qué tengan entidad como obras de arte porque no dialogan con otras obras ni con el mundo del arte sino que son el espejo de lo que acontece fuera de éste. Las mutuas influencias entre los artistas, la manera cómo las obras se responden, los temas propios de las artes de la imagen –la relación con los mundo material e ideal, la relación entre las cosas materiales y las obras, cuya materialidad es necesaria, en general, pero cuyo interés no reside necesariamente en ésta- que éstas abordan, no son tratados o apenas, precisamente porque no tienen razón de ser en una lectura etnológica de las piezas.


Esta lectura ha permitido obviar felizmente piedras o losas en la historia del arte como la Escuela de Olot en tanto que escuela, o a artistas como Vayreda y Canals, y ha desmontado el mito de Fortuny –responsable de los dibujos más sensibles, todavía-, rescatando, al mismo tiempo, obras de Pere Daura y de un desconocido José García Narezo.  La nueva colección permanente invita ahora a la lectura de los textos que compensan u obvian el apabullante despliegue de obras tan delirantes, tan rematadamente malas que parecen cómicamente buenas, y suscitan un vergonzante y entregado placer, como una película de Ed Woods o una canción de Pablo Abraira (el peor óleo de la historia, la enorme maquinaria de Aleix Clapés, Alegoría del Doctor Robert, se convertirá, sin duda, en una obra de culto) y que en manos de artistas como Feldmann o Koons, o Bestué o Marcel Borràs –obviando los tonos granate y ceniza de los muros- habrían desplegado su irónica capacidad por poner patas arriba y al descubierto el pésimo gusto y la miseria moral de la burguesía catalana y española, lo cual constituye un lúcida, apasionante descarnada “lectura”, semejante a la visión de la novela Vida privada de Josep María de Segarra, de la imagen que aquélla tenía de sí misma y proyectaba en el asfixiante y clerical cenáculo en el que se movía. 
Un muy valiente y esclarecedor desmontaje de un mito (el coleccionismo y la sociedad civil, por ejemplo), que podrá ahora aplicarse al sobrevalorado arte medieval.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Gagatenea, o Gagariátide






Tochoocho siempre atento a la cultura clásica y su influencia en el mundo moderno, no puede dejar de destacar el traje largo que Lady Gaga lució en Atenas hace unos pocos días.

"Del mito a la razón" anuncia el subtítulo de la exposición Mediterráneo en Caixaforum en Madrid. Ésta es la prueba viva que nos equivocamos a la hora de escogerlo.


CARMEN PINÓS (1954) CAIXAFORUM, ZARAGOZA (2010-2014)












Acceso a un patio ajardinado ubicado en un nivel inferior al que mira la sala VIP































Entrada, con taquillas a un lado



Escalera central













Restaurante y bar en la última planta




Terraza superior













Escalera y escaleras mecánicas


Boceto inicial









Maquetas del edificio


Jardín interior visto desde la sala VIP











Auditorio




Jardín interior
































Fotos: Tocho, Caixaforum, Zaragoza, septiembre de 2014

Dos cubos desplazados el uno con respecto al otro horizontal y verticalmente. Miran en dos direcciones distintas. Están elevados, soportador por un núcleo de acceso. Vuelan pronunciadamente sobre el jardín circundante . Los muros, recubiertos de una malla metálica continua, retroiluminada cuando el sol se pone, en la que se abren dos grandes ventanales apaisados en las fachadas principales.
El volumen se concibe como una puerta de acceso al parque -aun en construcción. Las ventanas y la terraza compensan el carácter introspectivo de todo espacio expositivo.
Los dos volúmenes reflejan bien las fuerzas contrapuestas que organizan el espacio. Las salas tienen que ser espacios cerrados pero quieren abrirse hacia el exterior. Los accesos conducen al corazón del edificio pero ofrecen vistas panorámicas de la ciudad. el edificio es al mismo tiempo un contenedor necesariamente hermético y un lugar elevado de observación; una caja y una torre que, de noche, acentúa este carácter, convirtiéndose en un faro. Las formas geométricas se concilian con motivos vegetales que recorren y ornan todas las superficies. Los pilares se desdoblan y parecen no sostener nada. El conjunto se abre a la ciudad -y se alza para que la visión de la misma no se interrumpa, como el edificio de Caixaforum, en Madrid, de Herzog & de Meuron, una obra muy inferior y descuidada- pero le da la espalda al mismo tiempo.   Es hosco y detallista. Duro y ornamentado. Frágil y rudo. De hormigón y malla. Opaco y translúcido. Un edificio en el que se ha cuidado con el mismo mimo un carrito para servir el té, y los imposibles jácenas que soportan los voladizos, que combina olivos en la terraza, que se descubren desde el interior, elevada con severos asientos metálicos.
El edificio recuerda a un árbol de hormigón.